Masaccio: Adán y Eva expulsados del Paraíso.

sábado, 5 de mayo de 2018

EL BAZAR BIZARRO DE DIABLOROCK (VOLUMEN 1)






Siempre se le reprocha a los medios especializados que hablen constantemente del mismo tipo de música, de las mismas bandas una y otra vez: AC/DC, Iron Maiden, Metallica, Guns N' Roses... Si se habla de ellos constantemente es porque resulta inevitable. Son las bandas que más interesan, las más seguidas, las que más «venden», las que hacen que tu medio reciba visitas y pueda continuar. Por ello debemos seguir atentamente sus pasos e informar de sus movimientos. Pero resulta innegable que el mundo de la música es amplio, muy amplio. Ahí fuera hay miles de bandas por descubrir, tanto algunas nuevas o directamente efímeras, como otras con una gran trayectoria a sus espaldas pero que permanecen ocultas.
Hay y ha habido muchas bandas que, enarbolando bien alto el estandarte de la experimentación, han trascendido géneros y creado discos originales y maravillosos. Pero eso, por desgracia, nunca ha sido una garantía de visibilidad. A veces, aunque resulte paradójico y triste, una propuesta original y novedosa lo que hace es cerrar puertas a sus artistas, al dar como resultado propuestas inclasificables y, por ello mismo, incómodas. Algunas de estas bandas, las que gozan de mayor fortuna, acaban siendo llamadas bandas «de culto», pero la mayoría de ellas acaban siendo totalmente desconocidas para el gran público, y algunas incluso para el público especializado.
En Diablorock siempre hemos querido descubrir, disfrutar y celebrar la buena música, aunque esta sea muy rara o poco comercial. Nuestro principal objetivo es entretener a nuestros lectores, pero si ya para rematar conseguimos que alguno de vosotros descubra una banda que pase a ser de sus favoritas nuestra misión se podría decir que está totalmente completa, os aseguramos que nada nos podría causar más satisfacción que esto último.
Con esta filosofía en mente se ha creado esta nueva sección, que ha sido pensada para dar un pequeño repaso a los grandes nombres de la música experimental y de vanguardia, bandas que a pesar de gozar en muchos casos de una larga trayectoria y de haber influido en importantes bandas y corrientes posteriores permanecen ocultas para el gran público. Vamos a dar cabida a música rara, incluso muy rara, pero siempre teniendo presente que se trate de una obra de calidad, sincera y hecha con pasión.
No vamos a tratar de mostrar la rareza porque sí y buscar el vídeo musical más absurdo entre las miles de chorradas que llenan youtube, para nada. Las bandas que pasarán por esta sección son bandas cuya propuesta podrá no gustar al gran público, somos conscientes que no son bandas para todo el mundo, tanto por su manera poco convencional de entender la música como, por supuesto, por el handicap que supone las afinidades musicales propias de cada lector particular. Pero repetimos que nuestra intención es siempre que sean bandas variadas, de calidad y con una obra reivindicable porque, como suelen decir los que de verdad disfrutan de esto, al fin y al cabo solo hay dos tipos de música: la buena, y la mala. Y esa es nuestra única directriz en este bazar bizarro. Así que esperamos que saques a tus oídos durante un rato de su zona de confort y disfrutes (o sufras) de esta primera selección, y que regreses a por más el mes que viene.
El menú de hoy: Punk noise desenfadado con Melt-Banana. Folk gótico deprimente con Sopor Aeternus. Metal experimental con Fantomas. Y el blues rock psicodélico del gran Captain Beefheart.
Pasad.



MELT - BANANA


Melt-Banana son una banda que lleva ya un buen puñado de años dando guerra. Se formaron en Tokio en 1992, y desde entonces han editado 7 álbumes de estudio y otros dos en directo, aparte de multitud de covers y caras B. Han girado y colaborado con artistas tan dispares como Tool, Napalm Death o Mr.Bungle. Por todo ello está claro que no son unos principiantes en esto.
Su música tiene un fuerte componente punk, que sería su ingrediente primario, al que posteriormente añaden toques noise, hardcore, grind, así como experimentación de todo tipo. Como imaginarás es una banda tremendamente enérgica, tanto en estudio como en sus sudorosos shows.
Destaca su base rítmica veloz y poderosa sobre la que juegan sus dos elementos más reconocibles y peculiares: su cantante, la menuda Yasuko Onuki (también conocida como Yako), que se dedica a ametrallarnos constantemente con estrofas cortas y cortantes, y su guitarrista, el fabuloso Ichirou Agata, un tipo enamorado de los ruidos y efectos que consigue sacar de su instrumento unas sonoridades capaces de hacer que el mismísimo Tom Morello se rasque la cabeza con incredulidad.
Todo esto ya se aprecia desde su debut, titulado Speak Squeak Creak (1994), un trallazo de disco que no llega ni a la media hora y que te deja totalmente aturdido. Posteriormente, como suele ocurrir con las bandas de largo recorrido, han ido añadiendo diversos elementos a su música, rebajando la crudeza de sus primeros discos para transformarla en algo más maduro y accesible, como se puede comprobar en su último trabajo hasta la fecha, Fetch (2013), más accesible para el público en general pero sin renunciar nunca a los elementos más distintivos de sus sonido, la velocidad y la locura.
Te gustará si buscas algo enérgico y festivo para amenizar tus fiestas alocadas, o para enfrentarte a la realidad cotidiana con una sonrisa demente propia de un anime disparatado.






SOPOR AETERNUS & THE ENSEMBLE OF SHADOWS


Sabemos que de primeras una banda con el nombre de Sopor Eterno puede no resultar muy atrayente, pero confía en nosotros y quedate por aquí porque puede que descubras una joya.
Todo lo que rodea a este ¿grupo? es bizarro y misterioso. Más que una banda es el esfuerzo de una sola entidad, un personaje ficticio, vampírico, oscuro y andrógino, sin ni siquiera un género definido, que responde al nombre de Anna-Varney Cantodea. Este personaje (¿hombre? ¿mujer?) no concede apenas entrevistas, no da datos sobre su vida, ni sobre sus gustos o tendencias de ningún tipo y siempre sale en las fotos con máscaras o maquillaje, por lo que resulta totalmente imposible saber quién se encuentra realmente detrás de esta propuesta.
Lo que sí parece seguro es que el germen de toda esta historia se produjo en Alemania a finales de los 80, entre la oscuridad y el humo de los clubs góticos de Frankfurt.
Si con Melt-Banana nos adentrábamos en los terrenos del punk desenfadado y festivo aquí nos vamos al otro extremo: folk gótico deprimente con elementos darkwave y de música clásica. Todo lo que rodea a Sopor Aeternus se basa en la tristeza y oscuridad, casi rozando los límites del absurdo. Composiciones barrocas, bellas y melancólicas, letras sobre la pena, la soledad y la muerte, imagen vampírica e incluso toda una mitología respecto a la naturaleza de su música, que por lo visto está inspirada por entes sobrenaturales con los que Anna tiene contacto.
Más allá de todo este envoltorio nos encontramos con una propuesta musical muy notable, con algunos temas que resultan realmente bellos y evocadores. Una música calmada, oscura, quizás muy lánguida y apesadumbrada, pero que sin duda hará las delicias entre los más oscuros del lugar. Merece la pena echarle una oreja si tu estado de ánimo te lo pide, pero cuidado con las criaturas que se esconden en las sombras.






FANTOMAS


Puede que este grupo no te suene, pero sin duda te sonará alguno de sus integrantes, ya que estamos ante una auténtica superbanda. Atento a la formación: Mike Patton (Faith no More, Tomahawk) a la voz. Dave Lombardo (Slayer) a la batería. Buzz Osborne (Melvins) a la guitarra, y Trevor Dunn (Mr.Bungle) al bajo. Palabras mayores, sin duda.
¿Y qué puede salir de esta mezcla? Pues algo muy raro, por supuesto.
Todo surgió de esa mente en ebullición constante que es Mike Patton, que grabó una maqueta con ideas y comenzó a reclutar gente entre su abultada agenda de amigos músicos. El resultado se pudo paladear en el álbum debut Amenaza al Mundo (1999), un disco de experimentación cien por cien, con temas de un minuto de duración basados en el puro y crudo ruido sin sentido, con un Mike que de hecho ni siquiera utiliza palabras sino solo gritos y gemidos de diversa índole. La banda ha continuado sacando discos y dando conciertos de manera intermitente desde entonces y hasta la actualidad, con los obligados periodos de parón debido a los múltiples compromisos de sus distintos miembros con otras bandas, ganando adeptos y convirtiéndose en toda una banda de culto.
No es sencillo escuchar a Fantomas, su música es muy poco accesible y bastante agotadora. La mezcla de guitarras y baterías atronadoras, junto con gritos y extraños samplers, en temas que pueden durar desde un minuto hasta setenta según el estado de locura de los integrantes de la banda, requiere de un estado de ánimo adecuado y de bastantes ganas si se pretende disfrutar de sus propuestas. Pero si te interesa ahondar en ellos sin duda la mejor carta de presentación es su segundo trabajo, titulado The Director's Cut (2001). Este trabajo sin duda es el más accesible y ortodoxo. Se trata de una colección de canciones que rinden homenaje a algunas de las más míticas bandas sonoras del cine. ¿Cómo no derretirse ante las extravagantes versiones de las melodías de El Padrino, La semilla del Diablo, Henry: Retrato de un asesino o Twin Peaks pasadas por el filtro de estos cuatro zumbados?





CAPTAIN BEEFHEART


Don Van Vliet, más conocido como Captain Beefheart, fue un músico estadounidense que está considerado como toda una leyenda dentro del campo de la música experimental.
Sus primeros pasos los dio a mediados de los 60, cuando se unió al grupo de blues The Magic Band, llevándolos hasta su universo particular y transformándolos en un potente combo sin restricciones, donde podemos escuchar elaboradas composiciones que caminan por los terrenos del rock, jazz, blues, psicodelia y avant-garde y que acabaron siendo producidos por el mismísimo Frank Zappa, con quién más tarde Vliet colaboraría también en algunas grabaciones.
Las tensiones entre los miembros de la banda, junto a la poca repercusión comercial y el carácter de Vliet, dieron al traste con el proyecto. Lejos de amilanarse, nuestro Capitán reclutó nuevos músicos y continuó con su proyecto, sacando discos, dando conciertos y abriendo nuevas vías en la música, hasta principios de los 80, momento en que se cansó de la música y decidió retirarse rumbo al desierto para aislarse y concentrarse en su faceta de pintor.
Dentro de su abultada discografía, como imaginarás, encontramos de todo. Desde discos completamente accesibles de soft rock como Blueejeans & Moondreams (1974), hasta auténticas paranoias sonoras como esa maravilla experimental titulada Trout Mask Replica (1969), que está considerado por muchos como su obra maestra. El legado musical de Captain Beefheart, aunque de poco peso mediático, es incontestable, y ha influido en artistas y tendencias de la índole más diversa. Si no lo conoces este es un buen momento para empezar.




Este texto se escribió originalmente para la web musical DiabloRock:
http://diablorock.com/2018/04/24/el-bazar-bizarro-de-diablorock-volumen-1/

lunes, 9 de abril de 2018

CRÍTICA: ION - A PATH UNKNOWN (2018)





Es un hecho que últimamente el género de la música extrema nos está brindando algunos de los momentos más inspirados y gratificantes en cuanto a lanzamientos discográficos. La falta de pretensiones comerciales de este tipo de música, debido a su poca accesibilidad para el público mainstream, y la libertad de planteamientos de los artistas, reacios a encorsetarse dentro de los supuestos márgenes de un estilo, dispuestos a experimentar, a utilizar todo tipo de herramientas con tal de acercar su música más a determinados estados de ánimo que a dedicarse a repetir formulas de composición preestablecidas, todo ello nos está brindando momentos deliciosos y evocadores, como los que se encuentran en este trabajo.
A los estadounidenses Ion se les suele colgar la etiqueta de black metal ambiental y vanguardista, pero al igual que otras bandas con las que comparte ciertas afinidades artísticas, como pudieran ser Bell Witch u Oranssi Pazuzu, tras escuchar su trabajo te das cuenta que hay mucho por matizar dentro de dicha etiqueta.
Para empezar un purista del black metal te dirá que aquí hay poco black metal, al menos en su forma más ortodoxa. La producción es impoluta, alejada de la suciedad asociada al black. Y las composiciones no son ni de lejos tan crudas y directas como las de los tótems del género.
En este A Path Unknown hay bastantes pinceladas black, sobre todo en el terreno vocal (que quizás por ello resulta el aspecto más monótono del disco). Pero en cuanto a instrumentación podemos encontrar elementos muy diversos, que van desde el sludge psicodélico al doom, y que en determinados momentos nos pueden incluso recordar a los mejores Mastodon o Neurosis (algunos tramos de la segunda sección del disco podrían pasar perfectamente por una composición de los de Atlanta).
Formalmente este disco, de poco más de una hora de duración, está dividido en tres segmentos, el primero de media hora y los otros dos en torno a los quince minutos. No obstante el álbum funciona y fluye como una única pieza, huyendo así de la convencional división y estructura en temas. Es algo similar a lo que han hecho los ya mencionados Bell Witch en su último trabajo, Mirror Reaper, que tan buenas críticas ha cosechado, colándose en muchas listas de los mejores lanzamientos del año pasado, como sospechamos que pasará también con este disco para aquellos que busquen experiencias musicales novedosas.
La primera sección, la más larga y ambiciosa, arranca con una larga introducción calmada y psicodélica, de guitarras hipnóticas, que nos va elevando poco a poco hacia el espacio exterior para luego arrojarnos sin avisar a las profundidades infernales con un cambio total hacia la agresividad sin concesiones. Más adelante ambas vertientes se entremezclan, oscilando entre lo tenebroso y lo cósmico, a ratos meciéndonos y a ratos zarandeándonos durante su media hora de duración, hasta desembocar en una vuelta a los arpegios de guitarra iniciales y con una batería que se va apagando lentamente para dar paso a la segunda sección. Esta, como ya se ha comentado, es más calmada y ambiental, con un claro sabor psicodélico y doom. Por su parte la sección final nos devuelve a la vertiente más agresiva de la banda, con momentos en su traca final, esta vez sí, de puro y rabioso black metal, especialmente en el tratamiento de las voces y la energía despedida por la batería.
Este disco, el segundo de la banda afincada en San Francisco, es una agradable sorpresa y un trabajo sumamente disfrutable. Obviamente por todo lo expuesto anteriormente no es un trabajo para todos los públicos ni tampoco para cualquier momento del día. Pero si nos vemos predispuestos y con el estado de ánimo que exige este tipo de propuesta nos podemos sumergir en un sombrío viaje del que, os lo aseguro, saldréis bastante satisfechos.
El álbum, de producción totalmente independiente, está disponible para su escucha gratuita o su compra, en formato casette y álbum digital, a través del bandcamp del grupo:




Este texto fue escrito originalmente para la web musical Diablorock:

jueves, 15 de marzo de 2018

CRÍTICA: JIMI HENDRIX - BOTH SIDES OF THE SKY (2018)




Es completamente surrealista que a día de hoy, cuando han pasado ya 48 años de su fallecimiento, se siga editando material inédito de aquel chico zurdo que revolucionó el mundo de la guitarra a mediados de la década de los sesenta. Pero así es, y aquí estamos, en pleno 2018 reseñando un nuevo álbum de Jimi Hendrix.
El músico de Seattle fue un autor tremendamente prolífico y un enamorado del estudio de grabación, y a su muerte dejó centenares de cintas con ideas, jams con amigos, versiones de autores que admiraba y revisiones de sus propios temas originales. De ese material se ha estado nutriendo la industria para sacarse de la manga cada cierto tiempo un nuevo disco con el sello Hendrix bien visible en la portada. Y por supuesto con cada nuevo lanzamiento póstumo hay muchas preguntas que responder: ¿de dónde sale este material? ¿se trata verdaderamente de algo nuevo, atractivo y publicable? ¿O es solo otro sacacuartos con rarezas de ínfima calidad? Como ya imaginarás hay un poco de todo.
Para empezar, aunque este Both Sides Of The Sky se anuncia a bombo y platillo como compuesto casi en su totalidad por material inédito, dicho material no dejan de ser tomas y versiones alternativas de temas que ya habían salido a la luz de una forma u otra. El ejemplo más claro lo tenemos en el tema Sweet Angel, que es una primera demo instrumental de la que luego sería su balada Angel, editada en el disco póstumo The Cry Of Love (1971), y posteriormente, de nuevo, en First Rays of the New Rising Sun (1997). El tema publicado como adelanto de este disco, una versión de Muddy Waters titulada Mannish Boy, ya se podía escuchar en el disco póstumo Blues (1994), aunque no esta toma en concreto. Pasa lo mismo con Hear My Train a Comin', viejo conocido en la discografía de Jimi, que aquí se presenta en su enésima versión. Y así podríamos seguir tema por tema para darnos cuenta de que la mayor parte del material no es tan «nuevo e inédito».
Ahora bien, si no eres un enfermo de Jimi Hendrix que se conoce al dedillo los entresijos de su material y simplemente eres el aficionado medio, que ha escuchado sus tres discos oficiales de estudio y poco más, no es sorprendente que te encuentres con una colección de temas que no habías escuchado antes. Y desde ese punto de vista del mero disfrute estamos sin duda ante un muy buen disco.
A los mandos está el legendario productor Eddie Kramer, y el lanzamiento tiene la aprobación de la familia y la fundación para el legado de Hendrix. Con esas credenciales podemos estar tranquilos respecto a su calidad, que sorprende para bien. Todos los temas suenan de maravilla, algo sorprendente teniendo en cuenta el tiempo que llevaban olvidadas estas cintas. Las grabaciones son claras y conservan toda su fuerza y mojo, la selección y el orden también son los adecuados, todo ello hace que la escucha no resulte brusca en ningún momento. Los temas se suceden con un ritmo y una calidad que no decae y atrapa.
Respecto al carácter de los temas pocas sorpresas, porque a estas alturas prácticamente cualquier aficionado a la música sabe lo que puede encontrar en un disco de Hendrix, y es lo que aquí encontrará: blues de alto octanaje cargado de mojo, como en el mencionado tema Mannish Boy o en Georgia Blues. Blues desnudo de bar humeante en Things I Used to Do. Temas desenfadados y marchosos como Stepping Stone, donde Jimi aúna el rock y el funk como solo él sabía hacer. Baladas y medios tiempos con preciosos acordes marca de la casa como en Jungle. Y por supuesto la psicodélia para tus viajes astrales con temas como Cherokee Mist, que se encarga de cerrar el disco. También cuenta con unas colaboraciones de lujo como Stephen Stills o Johnny Winter, que se pasean por un par de temas.
Este disco viene a cerrar una trilogía que se inició con Valleys of Neptune (2010), y siguió con People, Hell and Angels (2013). Esta trilogía pretende ser al colofón final respecto al material póstumo de Hendrix en estudio disponible. Sí señores, tras esto ya no habría más donde rascar, al menos en lo referente al estudio. Pero siempre puede aparecer alguna grabación perdida en un cajón, ¿verdad?
Aunque nos encontramos claramente ante una obra menor, que no llega a la calidad estratosférica de los tres discos en estudio publicados en vida de Jimi, y aunque tampoco es el mejor de sus álbumes póstumos, una cosa está clara: estamos ante algo más de una hora de música de alta calidad. Porque no es ningún secreto que Jimi Hendrix era un genio, y este álbum solo es una muestra más de ello, y por tanto es perfectamente disfrutable en cualquier momento y ocasión, como solo la buena música puede serlo.


Texto escrito originalmente para la web musical Diablorock:
http://diablorock.com/2018/03/13/critica-jimi-hendrix-both-sides-of-the-sky/

jueves, 8 de marzo de 2018

SOBRE GHOST




Desde la web musical DiabloRock me pidieron que contestase una serie de cuestiones sobra la banda sueca Ghost (uno de los fenómenos más curiosos surgido dentro de la música metal en los últimos años, responsables de todo tipo de opiniones) para un artículo coral.
A continuación incluyo mi participación. Si quieres ojear el recomendable y extenso artículo al completo, con todas las opiniones, puedes hacerlo a través del siguiente enlace: http://diablorock.com/2018/03/08/especial-ghost-de-verdad-son-para-tanto/ 



¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste Ghost y qué impacto te produjo?

No recuerdo exactamente cuándo los escuché por primera vez, pero sé que fue a raíz del lanzamiento de su primer disco, Opus Eponymous. Recuerdo que antes de escuchar su música ya había visto su imagen en diversas fotografías y eso me había condicionado, por lo que la primera impresión fue desconcertante ya que me esperaba algo mucho más extremo, más black/death. Tras esa sorpresa inicial descubrí a una banda con un muy buen sentido de la melodía y las composiciones y me enamoraron enseguida.


¿Crees que tienen un estatus merecido o piensas que son una banda de moda?

Ghost son una banda cuya propuesta trasciende la música, ofreciendo un ente conceptual que incluye música, imagen, teatralidad e incluso su propia mitología. A veces a bandas de este tipo se las tiende a mirar con cierto recelo, pero prestando atención a su obra se aprecia un gran talento compositivo y mucha inteligencia puesta en el concepto de la banda. Detrás de Ghost hay muchas horas de trabajo y esfuerzo para crear algo que resulte impactante, vistoso, comercial y de calidad, por ello creo que merecen lo que están consiguiendo.


¿Cuál crees que es su punto fuerte?

Como he comentado antes opino que el gran acierto de Ghost es el haber sido capaces de crear un producto total, centrado por supuesto en la música de calidad, pero también con un amplio trasfondo que les permite incluso vender dildos con la forma de un papa satánico y cadavérico. Genial.


¿Piensas que en un futuro a medio/largo plazo lograrán un estatus similar o incluso superior al de grupos como AC/DC o Metallica?

Bueno, eso son palabras mayores y depende de muchas cosas. El mundo de la música (por suerte) sigue conservando un punto imprevisible. A veces bandas que parecen destinadas al olimpo se quedan a medio camino. Recuerdo cuando, allá por 2005, todo el mundo clamaba que Trivium iban a ser los nuevos Metallica, y aunque la banda americana goza de una carrera bastante sólida parece que esa profecía pecó de exagerada. Ghost a cada nuevo lanzamiento crecen un poco más en popularidad y su camino ascendente parece un hecho. Su inminente nuevo disco y la gira de presentación, tras el turbulento periodo por el que han pasado los últimos años, van a ser muy importantes de cara a que sigan subiendo o empiecen a desinflarse. Va a ser interesante observar la evolución de todo esto.


¿Qué te parecen sus directos?


Solo he disfrutado de Ghost en directo en una ocasión, en el año 2012, dentro del marco del festival madrileño Sonisphere. En aquella ocasión el cartel lo encabezaban bandas como Metallica, Slayer o Soundgarden, y Ghost eran unos semi desconocidos que tocaron por la tarde. Me permito copiar un extracto de la crónica que escribí en su día sobre aquel evento:
"[...] Ghost no son solo disfraces y letras sobre Satán y el 666. En su único disco publicado todos los temas rayan a un gran nivel compositivo, con un gusto exquisito, sin hacer vacíos alardes de virtuosismo innecesario, con un buen sentido de la melodía y el ritmo y combinando partes descaradamente comerciales con otras más oscuras y progresivas sin que ninguna se superponga sobre la otra. Tocaron ínteramente su único disco, variando el orden de las caciones, y dieron un show contundente sin ningún tipo de fallo. Y es que es imposible no disfrutar en directo con temas como Con Clavi Con Dio, Elisabeth o Ritual, que lo tienen todo para convertirse en auténticos clásicos. Papa Emeritus derrocha carisma por los cuatro costados y la banda es un combo de músicos experimentados que funcionan como un reloj de precisión. [...] Una auténtica gozada de banda que estoy convencido darán mucho que hablar en un futuro si mantienen el nivel mostrado en su primer disco y no la cagan. No quiero ni pensar lo que podrían dar de sí sus conciertos cuando adquieran más popularidad y puedan permitirse montajes más complejos. Uno de los mejores conciertos del festival que estoy seguro sorprendió a más de un despistado. Ojito con los Ghost."
Por lo que he podido ver posteriormente a través de vídeos la banda también ha seguido un camino ascendente en sus directos. Ahora cuenta con una base más amplia de seguidores, más experiencia y un repertorio más abundante. Un poco más de popularidad les llevará a tener un mayor caché y a poderse permitir más detalles de producción, algo muy importante de cara al aspecto teatral de sus shows. Hay muchas ganas de ver cómo plantean su próxima ira y saber si siguen jugando tan bien sus cartas. Estas dudas quedarán despejadas en el próximo Resurrection Fest de Viveiro, ojalá que podamos presenciar un gran show.


¿Cuál es tu tema preferido de la banda?

From The Pinnacle To The Pit. Me parece una composición soberbia. Con grandes riffs y dibujos de guitarra, melodía pegadiza y bastante caña. Es el tema que le pondría a alguien que quisiera iniciarse en la banda. 

¿Serías capaz de ordenar su discografía de mejor a peor según tu criterio?

Creo que su disco más logrado es el último editado hasta la fecha, Meliora (2015). En él aúnan todo lo bueno que habíamos visto en sus dos trabajos anteriores junto con una mayor experiencia. Los dos discos anteriores, Opus Eponymus (2010) e Infestissumam (2013) para mi estarían al mismo nivel, cada uno con sus peculiaridades, el primero más crudo y directo y el segundo más variado y pretencioso.
Rspecto a sus dos EP de versiones, If You Have Ghost (2013) y Popestar (2016), tengo que decantarme por el segundo, que además incluye un tema original.

¿Qué te gustaría encontrar en su cuarto disco?

Me han emocionado bastante las recientes declaraciones de Tobias Forge respecto al tono que tendrá su nuevo disco, y espero encontrar en él lo que está prometiendo. Un aura más oscura y violenta, con composiciones más agresivas. Que exploren su lado más turbio y relajen su parte más "popera"




jueves, 8 de febrero de 2018

CRÓNICA METALLICA WIZINK CENTRE MADRID 03/02/2018



Y llegó el ansiado día.
Posiblemente el concierto más esperado del año, y eso es mucho decir teniendo en cuenta la que se nos viene encima en los próximos meses. Pero si hablamos de repercusión mediática, trascendencia histórica y movilización de fans, pocas bandas pueden competir con Metallica, un monstruo que haría esconderse aterrorizado hasta al mismísimo Cthulhu.
Con todo el papel vendido con un año de antelación (aunque unos días antes salió la famosa y sospechosa nueva remesa «por reestructuración del recinto», que por supuesto también voló en cuestión de minutos) la expectación era máxima. Seis años llevaban los de San Francisco sin pisar nuestro país, nueve sin hacerlo en recinto cerrado. Sin duda mucho tiempo para una banda de esta envergadura, por lo que la emoción e impaciencia entre sus fieles no podía ser mayor de cara a la primera de las tres fechas programadas en nuestro país.
Diversos problemas logísticos hicieron que llegase a los alrededores del Wizink Center madrileño poco antes de la hora marcada para el inicio de la actuación de Metallica, lo que supuso que, desgraciadamente, no pudiese disfrutar de los teloneros para esta gira europea, los noruegos Kvelertak. Una auténtica lástima. Aunque viendo el lado positivo al asunto me libré de las colas y esperas que sin duda debieron ser desesperantes, más aún con el intenso frío que reinaba en la capital.
Tras pasar dos controles de seguridad pude acceder al recinto. Atravesé velozmente los puestos de merchandising y bebidas, dejando atrás sus abusivos precios, para darme de bruces con un nuevo control de seguridad, que una vez superado me permitió zambullirme por fin en la pista del recinto. Justo a tiempo para ver apagarse las luces y escuchar los primeros compases de la mítica intro del maestro Morricone entre la histeria general.
La disposición del escenario, situado en mitad del pabellón, así como el poco agobio y escaso hacinamiento del público hicieron que en pocos minutos pudiese agenciarme un lugar bastante cercano y de buena visibilidad para disfrutar del show. Hay que destacar el gran acierto de plantear los conciertos multitudinarios con esta disposición, más propia de las veladas de boxeo, ya que ello revierte en una mayor comodidad, visibilidad y cercanía para todo el público asistente. De haberse tratado de un montaje más ortodoxo, con el escenario en un extremo, y teniendo en cuenta la poca antelación con la que llegué al recinto, me habría tocado ver a la banda como diminutas figuras en la lejanía, por lo tanto es muy de agradecer este tipo de montajes a los que debería sumarse cuanto antes el resto de bandas de esta envergadura.
Tras la breve introducción, por fin, Metallica. James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo.
Los cuatro jinetes saltaron al ring en mitad del delirio colectivo al son de Hardwired, el veloz tema con el que también se abre su último disco de estudio que venían presentando. Este trallazo fue seguido inmediatamente por otro, Atlas, Rise!, también del último disco y coreado por todo el pabellón, signo inequívoco de lo bien recibida que ha sido la última obra de los americanos, publicada hace ya quince meses.
La puesta en escena, a parte del comentado escenario central, se apoya en una serie de cubos con pantallas en sus cuatro caras. Estos se iban moviendo, iluminando y proyectando imágenes, dando en conjunto una apariencia muy vistosa y original al montaje escénico. Aunque he de decir que las proyecciones fueron más acertadas en unos temas que en otros. Precisamente uno de los temas en los que quedaron perfectas fue el tercero del set list, Seek & Destroy, en el que proyectaban imágenes de sus primeros conciertos, allá por principios de los ochenta. Ver a un Hetfield adolescente en lo alto mientras un Hetfield mucho más maduro lo daba todo en el escenario fue mágico, obligándonos a hacer memoria y ser conscientes de la enorme trayectoria de la mítica e irrepetible banda que teníamos delante.



El único punto negro de la velada, presente desde el comienzo, venia de uno de los elementos más importantes: el sonido. Si bien se distinguía correctamente la labor de los cuatro músicos, el volumen del conjunto era muy bajo, aparte de escaso en ganancia y pegada, algo totalmente imperdonable tratándose de una banda como Metallica que puede, y debe, ser una apisonadora revienta tímpanos. Con el caer de los temas el sonido fue mejorando, pero en ningún momento resultó totalmente satisfactorio ni estuvo a la altura de la entrega que la banda estaba desplegando en el escenario. Como decimos un gran punto negro en un show impecable en todos sus demás aspectos.
Cayeron Leper Messiah, contundente y poco esperada, una increíble Welcome Home (Sanitarium), donde nuevamente los cubos proyectaron unas acertadas y angustiosas imágenes, y Now that We're Dead, tema en el que la banda se marcó un extraño interludio en plan batucada totalmente prescindible, pero que tampoco fue tan largo y angustioso como dicen algunos.
Luego tocaron Confusion, también de su último disco. Tras esto James se quedó solo en el escenario para proceder a rasguear una desconocida e inquietante melodía que sirvió de intro al tema Halo on Fire, sin duda uno de los temas más logrados de Hardwired... to Self-Destruct, y que también marcó uno de los puntos álgidos de la noche. A estas alturas se hace totalmente evidente la enorme cancha que están dando a su nuevo disco, algo que quizás no fuese totalmente del agrado de algunos sectores del público, sobre todo aquellos que los veían por primera vez y esperaban más temas clásicos, pero que demuestra que la banda está orgullosa de su último trabajo y está dispuesta a defenderlo a muerte en sus shows, además he de decir que algunos de estos temas ganan en directo y así lo confirmaba el público, que los coreaba y aplaudía como si se tratasen de clásicos, algo que James notó y agradeció. No obstante para los que quisieran viejas perlas llegaba a continuación ni más ni menos que For Whom The Bell Tolls, uno de sus mayores himnos. El publico enloquece. A la banda se la ve enérgica, en forma, ilusionada y profesional. James sigue siendo el frontman soñado y tanto Lars como Kirk, que suelen ser los miembros más irregulares, se muestran impecables en sus respectivos instrumentos.
Tras este tema James y Lars abandonan el escenario para dar paso a uno de los momentos más divertidos y surrealistas de la noche: la jam de Kirk y Robert.
En los tramos anteriores de la gira este espacio estaba reservado para el típico solo de guitarra de Kirk y una pequeña jam de ambos tocando algunos riffs de los propios Metallica, pero ahora la cosa ha mutado en una genial pachanga en la que Kirk, Robert y el público unen fuerzas para rendir tributo a alguna banda célebre de la zona. Así, en Lisboa chapurrearon el A Minha Casinha, de Xutos & Pontapés, y en la primera noche madrileña fue el turno del Vamos muy Bien de Obús, cantado por todo un estadio en estado de shock al ver a una de las bandas más importantes de la historia del metal versioneando al mítico combo madrileño. Ignoramos de quién habrá sido la idea, pero solo puede calificarse como auténtica genialidad ya que, aunque no sea una cover propiamente dicha sino más bien un pequeño guiño, consigue que la audiencia de cada país se sienta especial, y acentúa aún más la comunión entre banda y público. Bien jugado Metallica.
Tras este momentazo Robert se queda solo y ataca Anesthesia, el solo de bajo que el gran Cliff Burton interpretaba en los primeros shows de Metallica y que quedó inmortalizado en el disco Kill'em All. Mientras Robert entraba en trance un par de cubos descendían lentamente, proyectando un vídeo del añorado bajista de pantalones acampanados, haciendo así aún más emotivo el momento.
La banda al completo regresa y arremete con un explosivo Die Die My Darling, la versión de The Misfits que hace que el público, bastante civilizado hasta ese momento, se desmadre completamente. El desparrame continúa con Fuel y sus lenguas de fuego que se elevan varios metros desde la batería de Lars.
Vuelta al nuevo disco con Moth Into Flame, en la que un ejercito de drones luminosos revolotea por el escenario imitando un enjambre de luciérnagas y dejando al público con la boca abierta.
Un pequeño descanso para que James hable con el público. Destaca la mezcla de varias generaciones que se han dado cita en el pabellón y busca al fan más joven entre los presentes, un chaval de siete años al que acaba subiendo al escenario para que se ponga a su lado y reciba una ovación, entrañable el gesto de Papa Het. Y tras esto Sad But True, imponente, solemne, monumental como siempre.
Las luces se apagan y reproducen la grabación de una voz angustiada, una voz torturada por la guerra. Todos sabemos lo que pasa aunque esta vez no haya explosiones. La gigantesca One. Una chica desconocida que se encuentra a mi lado no puede aguantarlo más y estalla en lágrimas. Y tras esto Master of Puppets, al completo, con su mítico interludio instrumental coreado por el público como si fuese un estribillo más. Está claro que Metallica se ha marcado la misión de destrozarnos, en todos los sentidos.
Fin del show principal. Pero aún quedan los bises...



Con unos primeros compases pregrabados de manera innecesaria descargan Spit Out the Bone, último tema de Hardwired, el tema más cañero que han compuesto en años, acompañado de más fuego y la bandera de España con el logo de la banda reproduciéndose por las pantallas, otro gran detalle de Metallica, politiqueos aparte que ni les van ni les vienen.
Kirk se pone en modo limpio. La balada definitiva: Nothing Else Metters. Los mecheros de antaño han sido sustituidos por las luces de los móviles, lo que no cambia es escuchar a miles de personas coreando como una sola voz.
El fin de fiesta llega con Enter Sandman. Predecible pero inevitable despedirse con su clásico más conocido, un riff que seguramente hasta tu abuela puede tararear, adornado con más fuegos artificiales y un público totalmente entregado, como no podía ser de otra forma.
Las luces del recinto se encienden para que la banda pueda despedirse y recibir su merecida ovación. Dedican para ello un buen puñado de minutos y no escatiman en sonrisas, saludos y púas. Otro detalle de cercanía y elegancia para finalmente, esta vez sí, abandonar el escenario hasta la próxima vez, poniendo punto final a un espectacular concierto de más de dos horas. Prometieron volver pronto, y ya hay rumores de que encabezarán los grandes festivales en 2019, pero sin lugar a dudas la experiencia no será tan gratificante y cercana como verlos en pabellón y con escenario central.

Las casi veinte mil almas que nos dimos cita esa noche vivimos un concierto glorioso, dinámico, profesional, sin apenas pausas o parones (aunque por supuesto hubo algún momento en que la banda tuvo que coger aire mientras Hetfield soltaba alguno de sus famosos slogans como: «Metallica is finally here baby» o «Do you want some heavy?»). Un concierto emocionante, con temas nuevos, con grandes clásicos. Un concierto emotivo, un concierto, en definitiva, para recordar. Por supuesto encontrarás voces amargadas que suelten los rollos de siempre: que si son unos vendidos, que si esto es un circo, que si solo les mueve el dinero, que si ya no tienen la garra del 86... voces, en su mayoría, provenientes de gente que no acudió al concierto. Para la mayoría de los que sí estuvimos ahí (y un servidor ha tenido la suerte de verlos un buen puñado de veces a lo largo de más de dos décadas), simplemente fue otra reafirmación de lo evidente: Metallica son los más grandes, y punto.  


Texto escrito originalmente para la web musical Diablorock:

martes, 30 de enero de 2018

DIEZ GEMAS OCULTAS EN LA DISCOGRAFÍA DE METALLICA





Se acerca uno de los momentos más importantes del año en lo que a espectáculos en directo en nuestro país se refiere: los esperadísimos conciertos de la banda de San Francisco Metallica.
Seis años lleva la banda sin venir a tocar a España, desde su magnífica descarga en el desaparecido festival Sonisphere del 2012, donde dieron un concierto mítico tocando íntegramente su disco de mayor éxito, The Black Album (1991), con motivo del vigésimo aniversario del mismo. Si queremos buscar la última fecha en la que los cuatro jinetes tocaron en nuestro país fuera del marco de un macro festival deberemos retroceder hasta el año 2009, en el que agotaron dos noches en el palacio de los deportes madrileño presentando el disco Death Magnetic (2008). Aquella ocasión también fue para recordar, teloneados por Mastodon y Lamb of God y con uno de sus espectaculares montajes de escenario situado en mitad del recinto. Las ganas de volver a ver al grupo en un espacio cerrado y con su montaje propio son enormes, por eso no es de extrañar que las entradas para esta nueva visita hayan volado, agotándose en pocas horas en medio de la desesperación de sus innumerables fans.
Se aprecia el nerviosismo y la ilusión flotando en el aire a medida que se acerca la fecha señalada y la labor de los distintos medios es ir caldeando el ambiente como se merece. Empiezan a aparecer las discusiones, los repasos a la carrera del grupo y las listas de grandes clásicos. En DiabloRock no vamos a ser menos y queremos sumarnos a esta gran celebración, pero lo vamos a hacer a nuestro estilo, de una manera algo distinta.
Hemos confeccionado una lista de temas, pero en esta lista no vas a encontrar Enter Sandman, ni Master of Puppets, ni Nothing Else Metters, ni siquiera One. Vamos a bucear en los rincones ocultos de la discografía de esta gigantesca banda para rescatar un puñado de temas más o menos olvidados. Temas que no se suelen pinchar en ninguna parte. Temas que nunca o casi nunca tocan en directo. Temas que solo conocen los fans más fieles de la banda, aquellos que han escuchado atentamente y en su integridad todos los álbumes del grupo. Temas, en definitiva, que han pasado desapercibidos, bien por estar eclipsados en sus respectivos discos por clásicos de mayor calado o bien por tocar zonas muy polémicas para lo que se supone que es el sonido de la banda. Pero en cualquier caso todos ellos buenos temas, que creemos merecen una revisión y reivindicación, y para eso estamos nosotros aquí.
Ahora que la banda está haciendo las maletas y llenando sus camiones con equipo con destino a nuestro país para presentar unos shows que sin duda serán recordados durante mucho tiempo por los asistentes, nos ha parecido un buen momento para dar un repaso a estas gemas ocultas, darles una nueva escucha y utilizarlas también como excusa para repasar momentos clave y curiosidades dentro de la enorme carrera de esta legendaria banda, sin duda una de las más importantes dentro de la historia de la música. Si queréis podéis acompañarnos en este artículo especial. Comenzamos:



  1. WASTING MY HATE
    (Hetfield, Ulrich, Hammett)
    Load. 1996.

Metallica llevan conviviendo con la polémica desde el comienzo de su existencia. Cuando en su segundo disco Ride the Lightning (1984) incluyeron la balada Fade to Black, ya surgieron voces acusándolos de vendidos. También se puso el grito en el cielo cuando filmaron un videoclip para su tema One, del disco ...And Justice for All (1988), ya que la banda había manifestado en diversas ocasiones que jamás filmarían un videoclip para promocionar su obra. Cuando salió a la venta el disco Metallica (1991), popularmente conocido como el disco negro, muchos fans renegaron de ellos al tratarse de un disco menos progresivo, de melodías más sencillas y contundentes, y con una producción orientada a un abanico más amplio de público.
Como decimos la polémica acompañó a la banda casi desde el primer momento, pero no dejaban de ser gritos aislados aquí y allá que en modo alguno frenaban la imparable marcha hacia adelante de la banda, hasta el Load... Con este disco, editado en 1996, la cosa ya sí que se salió de madre.
Tras el disco negro, que fue un increíble éxito a nivel mundial, y la mastodóntica gira para presentarlo, la banda se encontraba en su momento más alto de popularidad, y decidieron tomar una de las decisiones más arriesgadas de toda su carrera: cortarse el pelo. Sí, ya sé que puede sonar algo ridículo a día de hoy, pero en su momento fue toda una conmoción. Muchos fans se lo tomaron como una alta traición y el gesto inequívoco de que finalmente se habían vendido al mainstream. Y cuando su esperadísimo nuevo disco se puso finalmente a la venta la expectación era máxima. Hasta tal punto que las tiendas de discos abrieron a las doce de la noche para atender la demanda de la marea de ansiosos fans que no podían esperar ni un minuto más para escuchar qué habían perpetrado los de San Francisco y comprobar si la espiral ascendente de calidad musical continuaba su curso imparable. El que escribe estas líneas fue uno de los que hicieron cola esa noche a las puertas de la desaparecida tienda de discos madrileña Madrid Rock para comprobarlo, y podía observar cómo la gente delante de mí salía ilusionada con el disco bajo el brazo para ponerlo a todo volumen en los equipos de música de sus coches. Al principio, con el tema Ain't my Bitch, parecía que la cosa iba bien. Era algo distinto a lo habitual, pero era un trallazo. No obstante a partir del segundo tema, titulado 2x4, ya empezabas a ver muecas extrañas en el respetable.
Load era un disco que mostraba una enorme inquietud e inventiva, pero también un deseo de salirse de los márgenes del metal y acceder a otros sonidos y público, todo ello sin duda motivado por el enorme puñetazo que la escena de Seattle y su nuevo sonido, denominado Grunge, había provocado en la industria musical. Era el primer disco de Metallica que no podía denominarse en modo alguno como thrash metal. Seguía habiendo caña y distorsión, pero también había sonidos alternativos, blues e incluso country. Algo impensable y muy jodido de digerir para sus fans más duros. Por todo ello puede considerarse sin lugar a dudas el disco más polémico en la historia de la banda. Con el, para bien o para mal, accedieron totalmente al mainstream. Ahora se codeaban con gente como U2 o The Rolling Stones y ocupaban todo tipo de portadas. A raíz de eso una importante base de sus fans, aquellos que los habían aupado hasta ahí, renegaron de la banda. Las declaraciones de un Lars Ulrich con los ojos totalmente maquillados gritando a viva voz «No queremos volver a ser una banda de heavy metal nunca más» por supuesto tampoco ayudaron a calmar el ambiente.
Mucha gente considera Load el principio del fin. No así el que escribe este artículo. Load es un disco valiente, inspirado y lleno de temazos. Un disco a reivindicar y que ha envejecido a la perfección.
Entre sus muchas joyas ocultas podemos mencionar este Wasting My Hate. Resulta extraño que haya pasado tan desapercibido teniendo en cuenta que es el tema más cañero y enérgico del disco, uno de los pocos que deberían gustar sin reservas a la vieja guardia de sus fans por su actitud punk y que sin duda merecería más presencia en los directos.




    1. WHERE THE WILD THINGS ARE
      (Hetfiel, Ulrich, Newsted)
      Reload. 1997.


A pesar de toda la polémica, las ventas y la gira de presentación de Load fueron un éxito rotundo, pero la brecha ya se había abierto. Y cuando anunciaron la publicación de un nuevo disco dieron otro palmo de narices a los que imploraban por una vuelta a las raíces de la banda y el sonido thrash, dejando claro que iban a ser una serie de canciones compuestas y grabadas en las mismas sesiones que las del polémico Load. Con el original título de Reload apareció el disco, y volvió a ser la pesadilla de los viejos fans. Seguía la exploración de nuevos terrenos musicales, los medios tiempos calmados y melódicos y, como guinda, un tema con aires folk. Aquí es cuando muchos fans optaron por bajarse del barco definitivamente.
Reload es un buen disco y contiene algunos clásicos como Fuel o The Memory Remains, pero hay que reconocer que las composiciones esta vez no son tan inspiradas y hay un porcentaje bastante alto de relleno, lo que sitúa a este disco unos peldaños por debajo de Load. Aunque la banda proclame que su intención era que ambos discos estuviesen al mismo nivel uno no puede dejar de tener la sensación de que se trata de un puñado de descartes y caras B. Esto ha dado pie a que mucha gente elucubre con la idea de que lo suyo habría sido sacar un solo disco con los temas más redondos de ambos trabajos. ¿Habría sido así mejor aceptada esta etapa de la banda? Nunca lo sabremos.
Entre las gemas ocultas de este Reload destacamos el tema titulado Where the Wild Things Are. Un tema que ha pasado completamente desapercibido a pesar de su calidad. Algo lógico por una parte ya que se trata de un tema muy extraño e inusual para una banda como Metallica, sin el más leve rastro de thrash metal y con una densidad y atmósfera inquietante que lo acerca más bien a la sonoridad de gente como Alice in Chains. Estamos ante un tema totalmente a reivindicar, la letra y el tono de voz de Hetfield, así como el solo con wah de Hammett, son para enmarcar.
Como curiosidad apuntar que es el único tema de la época Load en el que figura el bajista Jason Newsted en los créditos de composición.



    1. INVISIBLE KID
      (Hetfiel, Ulrich, Hammett, Rock)
      St. Anger. 2003.


A principios del nuevo milenio Metallica se encontraban en el momento más delicado de su carrera. La industria musical había dado otro vuelco dando a luz al denominado nu metal, abanderado por bandas como Korn o Limp Bizkit y caracterizado por un sonido ultra grave y contundente, la ausencia total de solos de guitarra y filigranas egocéntricas y el coqueteo con el rap y la electrónica. No parecía que un grupo como Metallica tuviese mucho que decir por aquí.
La banda, por su parte, hacía frente a la huida de su bajista Jason Newsted, cabreado por los impedimentos de sus compañeros para lanzar su proyecto paralelo Echobrain. También tenían la resaca de las enormes críticas a sus trabajo Load y Reload aún flotando sobre sus cabezas. Estaban cansados y no sabían muy bien por dónde tirar, y lo que es peor, eran unos millonarios a los que, al fin y al cabo, en realidad no les apetecía demasiado verse las caras. Cuando en mitad de la grabación de su nuevo disco James Hetfiel decidió mandarlo todo a la mierda y recluirse en una clínica de desintoxicación para enfrentarse a sus demonios aquello ya parecía abocado a su fin de forma irremediable.
Todos estos problemas, que quedaron reflejados para la posteridad en el documental Some Kind of Monster, desembocaron finalmente y tras una larguísima espera en un disco titulado St. Anger, que puede considerarse casi sin lugar a dudas como el peor de su carrera, aunque aún así tiene sus defensores, claro.
La visión que la banda y el productor Bob Rock tenían para este disco resulta interesante en su planteamiento. Querían un disco crudo, visceral, sin artificios. «Que suene como una banda que se junta por primera vez para tocar en un garaje, solo que esa banda es Metallica» decían en el mencionado documental. Y bueno, a fin de cuentas eso fue lo que consiguieron: un disco con un sonido descuidado y unos temas que sonaban más bien como demos o extractos de jam sessions. Y aunque, como decimos, sea un planteamiento curioso, no está al nivel de lo que se exige a una banda mítica que mueve millones de dolares y de fans y que aspira a seguir llenando estadios.
Tiene el punto de su actitud, de su rabia, pero resulta completamente dilapidado por unas composiciones poco inspiradas y, sobre todo, cansinas.
Excepto el tema que abre el disco, titulado Frantic, y el que da título al álbum, todos los demás pasaron bastante desapercibidos. No obstante se puede rescatar alguna cosilla, como por ejemplo el tema titulado Invisible Kid. Un tema bastante cañero y con mucho ritmo donde se aprecia que Metallica estaban buscando su hueco entre toda esa marea de nuevas bandas. Peca de los mismos defectos que todos los demás temas del disco, su excesiva duración y vagabundeo compositivo. Pero pensad en una realidad alternativa en la que este tema dura cuatro minutos y cuenta con coros de Newsted y os encontraréis con un auténtico trallazo.



    1. DYERS EVE
      (Hetfield, Ulrich, Hammett)
      ...And Justice for All. 1988.


En 1988 nadie lo sabía. Pero este auténtico temazo con el que se cerraba su estupendo disco ...And Justice for All, iba a ser el último tema verdaderamente thrash que los cuatro jinetes escribirían hasta muchísimos años después. Simbólicamente puede considerarse el fin de una era, y vaya final... Riffs furiosos, solos veloces, Ulrich en el que quizás es el pináculo de su labor como batería y Hetfiel escupiendo unas letras cargadas de rabia que en su momento fueron bastante polémicas. Se trata de una carta llena de reproches de un chico hacia sus conservadores y severos padres. Una letra sin duda muy autobiográfica, ya que James se crió en el seno de una familia con unas extrañas creencias religiosas a los que se prohibía paliar con medicamentos los «designios del Señor», lo cual desembocó en que a corta edad tuviese que presenciar la agonía y muerte de su madre a causa del cáncer, siendo este uno de los episodios que le marcarían más profundamente para el resto de su vida. En este tema James parece vaciarse por completo al respecto.
No se atrevieron a tocar este tema hasta el año 2004, y no suele ser un tema habitual en sus conciertos, a pesar de que creemos que debería estar presente de manera obligada en casi todos sus set list ya que pocas veces han igualado este despliegue de energía y mala leche de una forma tan precisa, pasional y sincera.


    1. THE OUTLAW TORN
      (Hetfield, Ulrich)
      Load. 1996.


El tema que cierra el disco de la polémica, y toda una declaración de intenciones. Todo en este tema es épico e inspirado. La omnipresente línea de bajo de Jason, la impoluta producción, James cantando mejor y más sentidamente que nunca una letra fabulosa y una parte final instrumental de absoluto lucimiento por parte de toda la banda, con un dinamismo al alcance de pocos y un crescendo que se encuentra entre lo mejor que la banda ha compuesto en toda su historia.
Este tema resume y redondea todas las aspiraciones que la banda tenía en ese momento de su carrera, haciéndonos ver que el metal se les quedaba pequeño y que tenían mucho más que ofrecer, lástima que no siempre lo hiciesen con este mismo acierto.
Fue uno de los temas incluidos a su vez en el disco S&M (1999) que grabaron junto a la orquesta sinfónica de San Francisco, siendo uno de los momentos en que mejor casa la labor de la orquesta con la de la banda en aquel experimento también bastante polémico.



    1. JUMP IN THE FIRE
      (Hetfiel, Ulrich, Mustaine)
      Kill 'Em All. 1983.


Este tema, en una versión muy primigenia, fue escrito por Dave Mustaine cuando aún se encontraba en su anterior banda Panic y fue su carta de presentación para el nuevo proyecto llamado Metallica que andaban formando dos chavales llamados James y Lars. No hay duda de que junto al tema Hit the Lights de Hetfield, forman el caldo de cultivo a partir del cual se gestó el sonido de Metallica. De hecho estos dos temas, junto a una nueva composición titulada No Remorse, conforman la primerísima demo de la banda, conocida popularmente como Ron McGovney's '82 Garage Demo (1982).
El tema resulta encantador en su simpleza, construido a partir de un riff de guitarra en escala de blues y una serie de rabiosos acordes. Con la voz juvenil y sonrojante de Hetfield, la energía de Lars y los desbocados solos de Mustaine, es uno de los pilares en los que se asienta todo lo que vino después. Como bien sabemos el trabajo de Mustaine fue regrabado por el siguiente guitarrista de la banda, Kirk Hammett, cuando le dieron la patada, pero la sombra compositiva del pelirrojo, totalmente patente en Kill 'Em All, continuaría hasta bien entrado su tercer disco.
Nos encontramos ante un tema tremendamente desenfadado y dinámico que no nos explicamos como no tocan cada vez que se suben a un escenario, algo que sin duda el público agradecería.



    1. THE HOUSE THAT JACK BUILT
      (Hetfield, Ulrich, Hammett)
      Load. 1996.

Nos encontramos nuevamente ante un tema del disco Load, lo que demuestra lo muy reivindicable que es este disco en cuestión. En él James Hetfield alcanzó una de sus cimas creativas como letrista, dando un salto de gigante respecto a muchos de sus textos anteriores. Este disco está plagado de grandísimos escritos, la mayoría tremendamente personales y llenos de pasajes oscuros y melancólicos. Quizás el más personal de todos se encuentre en el tema Mama Said, otra gema oculta cuya letra pone los pelos de punta.
En el tema que ahora nos ocupa podemos ver una clara referencia a los problemas de Hetfield con el alcohol y las adicciones, una agonía que como sabemos acabaría años más tarde con James recluido en desintoxicación. El texto se complementa perfectamente con el paisaje sonoro creado por la banda, un medio tiempo extraño, oscuro y agobiante que nos muestra una faceta de la banda escondida hasta ese momento.
Como tercer tema del Load resultaba chocante, siendo uno de los momentos en que los primeros fans empezaban a torcer el gesto, sin reparar en que realmente era un tema en el fondo mucho más oscuro y siniestro que la mayoría de los que habían compuesto hasta ese momento. Musicalmente se exploran todo tipo de recursos y efectos, como las extrañas armonías vocales o el solo de guitarra con talk box y el resultado es no menos que sobresaliente.
Este tema hasta ahora nunca ha sido interpretado en directo.



    1. HERE COMES REVENGE
      (Hetfield, Ulrich)
      Hardwired... to Self-Destruct. 2016.


Hardwired... to Self-Destruct es el último disco hasta el momento de los de San Francisco. Un disco bastante variado que ha dejado muy buen sabor de boca tanto en la crítica como en el público. Ello se debe a su buena producción y a la colección de temas, bastante heterogéneos y que cubren casi todos los aspectos por los que se ha desplegado la paleta musical de Metallica a lo largo de su dilatada carrera. Algunos temas siguen pecando del gran fallo de la banda durante años, que es el no saber contenerse en cuanto a duración, superponiendo riff tras riff y dando como resultado algunos pasajes totalmente innecesarios. No es el caso de este tema, que aunque sobrepasa los siete minutos resulta bastante dinámico y se puede encuadrar dentro de lo mejor del disco.
La letra, que aborda los sentimientos de venganza, está inspirada en un desgraciado episodio real, el de una joven fan de Metallica que falleció atropellada por un conductor borracho. Hetfield pudo conocer a los padres de la fallecida y se sorprendió por el hecho de que hubiesen podido canalizar su rabia en lugar de simplemente buscar venganza, algo que él no estaba seguro de poder conseguir si se viese en esa situación.

  

    1. ALL WITHIN MY HANDS
      (Hetfield, Ulrich, Hammett, Rock)
      St. Anger. 2003.


Escuchar entero el disco St. Anger es una proeza solo al alcance de unos pocos valientes, debido a los problemas comentados con respecto a la larga duración de los temas y su repetitiva pesadez. Quizás por ello el tema que cierra el álbum haya sido uno de los que ha pasado más desapercibido a pesar de ser un tema bastante notable. Define perfectamente el sentimiento de St. Anger, con una agresividad desbocada a lo largo de sus casi nueve minutos de duración, lo que lo sitúan a mitad de camino entre la genialidad y la tortura. Lars está inmenso durante todo el tema, a pesar del polémico sonido de la caja, y ya simplemente la rabia que despliega James a las voces, sobre todo durante el enloquecido minuto final (Kill! Kill! Kill! Kill!Kill! Kill!) hacen que valga la pena el esfuerzo. Si tan solo lo hubiesen acortado un poco...
Resulta tremendamente curioso que este tema, uno de los más agresivos de todo St. Anger, solo haya sido interpretado un par de veces en directo, y no en su forma colérica original que todos conocemos, sino en una revisión acústica mucho más calmada. Esto ocurrió con motivo de un concierto benéfico en 2007, y podéis encontrar dicha versión buceando un poco por youtube, vale la pena buscarla si no la conocéis.



    1. TRAPPED UNDER ICE
      (Hetfield, Ulrich, Hammett)
      Ride the Lightning. 1984.


Me apetecía despedirme con un clásico, pero es muy difícil escoger un tema de los primeros discos de Metallica y hacerlo pasar por un tema escondido ya que casi todos ellos forman parte ya de la cultura popular y el imaginario colectivo del metal. No obstante hay un recoveco en su segundo disco, Ride the Lightning, que parece haber pasado más desapercibido que el resto. Entre clásicos incontestables como For Whom the Bell Tolls o Creeping Death encontramos ahí escondida la dupla que forman los temas Trapped Under Ice y Escape. El segundo de los mencionados tiene el dudoso honor de ser uno de los temas más odiados por James Hetfield, ya que admite que fue premeditadamente compuesto para intentar crear algo más comercial dentro de su catálogo, para que pudiese ser pinchado en la radio. El primero en cambio es un trallazo de puro y genuino thrash, veloz y repleto de alocados solos de guitarra, y a su vez cuenta con un estribillo pegadizo y marchoso que podría resultar más accesible para un amplio público. Es un tema que se compuso con ideas que Kirk trajo de su anterior banda Exodus y refleja la energía y desenfado de la banda en sus primeros tiempos, y por extensión de toda la escena thrash en general durante aquella época de gestación del género. Es una lástima que no haya sido más reivindicado en directo.



     BONUS TRACK:  El directo soñado... que nunca fue editado.



Si algo ha hecho grande a Metallica han sido sus directos, ya que una cosa está clara: encima del escenario la banda es totalmente imbatible. Es un hecho que podrán comprobar un puñado de afortunados dentro de unos días y algo de lo que ha quedado constancia en la extensa colección de material audiovisual que han editado los de San Francisco a lo largo de su carrera. Desde aquel lejano y emotivo Cliff 'Em All (1987) hasta el más reciente Quebec Magnetic (2012). pasando por la gigantesca caja Live Shit: Binge & Purge (1993), el concierto/película Through the Never (2014), o el Cunning Stunts (1998) de la época Load.
Metallica son conscientes de su buen hacer en directo y así lo han demostrado al editar de forma profesional un buen puñado de sus shows. Por eso sorprende, y mucho, que se hayan dejado en el tintero uno de sus conciertos más especiales.
Hablamos de la serie de cuatro conciertos que se celebraron en Diciembre del año 2011 en el teatro Fillmore de San Francisco con motivo de la celebración de los 30 años de carrera de la banda. Fueron unos shows super exclusivos, a los que solo pudieron acceder miembros del club de fans previo pago de un entrada al precio simbólico de 6 dólares.
Lo que hizo especial a estos conciertos fueron sus set list inusuales y la increíble cantidad de invitados especiales que se subieron al escenario. Cada una de las cuatro noches la lista de canciones interpretadas fue distinta, abriéndose cada concierto con la interpretación de uno de los cuatro temas instrumentales que posee la banda en su discográfica y acabando siempre, tras más de dos horas de show, con la interpretación del mítico Seek & Destroy, con la banda acompañada en el escenario por todos los invitados especiales del día en cuestión. Por supuesto se interpretaron todos los grandes clásicos que uno esperaría escuchar en un concierto de Metallica, pero también se dejó espacio para interpretar un montón de temas inusuales, como algunos de los reseñados en este artículo y muchos otros, como por ejemplo los cuatro temas que conformaron el EP Beyond Magnetic (2008), multitud de versiones de otros artistas, e incluso un tema del denostado disco Lulu (2011). En cuanto a la lista de invitados podemos encontrar a gente de la talla de Ozzy Osbourne, Glenn Danzig, King Diamond, Rob Halford o Jerry Cantrel entre otros, haciendo acto de presencia en el escenario para acompañar a Metallica en esta celebración única. Los momentos más especiales al respecto son los reencuentros con antiguos miembros de la banda como Dave Mustaine, Jason Newsted, su primer bajista Ron McGovney e incluso Lloyd Grant, un guitarrista que militó durante tan solo un par de meses en la banda en sus primerísimos días. Todo ello adornado con chistosos comentarios y anécdotas narradas principalmente por James y Lars.
Por todo lo expuesto estos cuatro conciertos suponen una auténtica delicia para los fans más acérrimos y ofrecen algo totalmente distinto al resto de sus grabaciones en directo. Por suerte Metallica tiene la costumbre, hace ya bastantes años, de grabar el audio de todos sus shows para ponerlos a la venta mediante descarga directa a través de su página web, y se pueden encontrar estas grabaciones buscando un poco por la red. Pero habría sido maravilloso que se hubiesen editado estos conciertos en DVD o Blue Ray, incluyendo un buen montaje y calidad de imagen, así como diversos extras, como por ejemplo entrevistas a los invitados, los ensayos u otros actos que tuvieron lugar durante la celebración del aniversario, todo ello, en un pack con una cuidada presentación, sin duda harían felices a multitud de fans y coleccionistas. ¿Por qué nunca se ha llevado a cabo? Lo ignoramos totalmente, quizás por el lío que supondría conseguir los derechos de imagen de todos los invitados, o quizás las razones sean otras, pero sin duda es algo extraño teniendo en cuenta el olfato de Lars para los negocios. En cualquier caso invitamos a los fans que no los conozcan a buscar estas grabaciones, sin duda disfrutaran enormemente con ellas.



Este texto fue escrito originalmente para la web musical DiabloRock: